Los astronautas propusieron nombrar un cráter en honor a la esposa fallecida de uno de ellos y terminaron unidos en un gran abrazo.

En medio de un hito histórico para la exploración espacial, la misión Artemis II dejó uno de los momentos más humanos y conmovedores del viaje a la Luna. A bordo de la nave Orion, la tripulación protagonizó una escena que trascendió la ciencia: decidieron rendir homenaje a un ser querido que ya no está.

Todo ocurrió cuando los astronautas propusieron bautizar un cráter lunar con el nombre “Carroll”, en honor a la esposa fallecida del comandante Reid Wiseman, quien murió en 2020.

La iniciativa fue compartida por la NASA con un mensaje que reflejó el espíritu del momento: “Dejando una huella en nuestros corazones y en la Luna”.

El encargado de comunicarlo fue el astronauta Jeremy Hansen, quien no pudo contener la emoción. Con la voz quebrada, recordó a Carroll y explicó el significado del homenaje.

“Perdimos a una persona muy querida, su nombre era Carroll”, expresó durante la transmisión desde el espacio, mientras describía el punto exacto en la superficie lunar que querían nombrar.

El silencio y la sensibilidad invadieron la cabina mientras hablaba, hasta que la emoción terminó desbordando a todos.

En ese instante, los cuatro astronautas se fundieron en un abrazo dentro de la nave Orion, en una escena que rápidamente se volvió viral por su carga emocional.

El gesto no solo reflejó el vínculo entre los tripulantes, sino también cómo, incluso en una misión histórica, los recuerdos y afectos siguen presentes.

Así, en medio de la inmensidad del espacio, la tripulación de Artemis II dejó en claro que hay huellas que no solo quedan en la Luna, sino también en el corazón.

Por lvwch

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