Las dos hembras de cóndor rescatadas y rehabilitadas en Córdoba fueron liberadas en el Parque Nacional Quebrada del Condorito.

Las cóndores andinas Pacha y Taba volvieron a desplegar sus alas en el Parque Nacional Quebrada del Condorito, en Sierras Grandes, luego de haber sido rescatadas en Córdoba con heridas provocadas por disparos de escopeta y atravesar un proceso de recuperación y rehabilitación en la Reserva Tatú Carreta.
La liberación fue el resultado de un trabajo articulado entre el Gobierno de Córdoba, a través de la Policía Ambiental y la Secretaría General de Ambiente, Economía Circular y Biociudadanía; la Reserva Tatú Carreta; la Administración de Parques Nacionales; la Universidad Nacional del Comahue, con sede en Bariloche; CONICET; y la Universidad de Konstanz, de Alemania.
Con esta nueva suelta, ya son cinco las hembras de cóndor andino liberadas con rastreadores satelitales en la provincia. Estos dispositivos permiten conocer sus recorridos, alturas de vuelo, zonas de desplazamiento y comportamientos posteriores a la liberación, información clave para fortalecer políticas públicas de conservación de fauna silvestre.
El cóndor andino, declarado Monumento Natural Provincial, cumple un rol fundamental como regulador de la biodiversidad y constituye uno de los grandes emblemas naturales de las sierras cordobesas. Por eso, cada recuperación representa no solo una acción de rescate, sino también una apuesta sostenida al cuidado del patrimonio natural de Córdoba.
En esta oportunidad, además, la comunidad educativa de la escuela rural Ingeniero Arturo Pagliari fue parte del proceso. Los estudiantes trabajaron en el aula sobre la importancia del cóndor andino y fueron quienes eligieron los nombres de las aves: Pacha, en referencia a la Pachamama, y Taba, por el tabaquillo, especie nativa de las zonas serranas.
En el marco natural de Pampa de Achala, Pacha y Taba dejaron atrás el tiempo de curaciones, observación y fortalecimiento en el jaulón de rehabilitación, para regresar a su hábitat. Su vuelo marcó una nueva oportunidad para la vida silvestre y también un llamado a la responsabilidad ciudadana frente al daño que provocan las prácticas ilegales contra la fauna.
Dos historias de recuperación
Pacha y Taba comparten una misma marca de origen, ya que ambas fueron encontradas con heridas provocadas por disparos de escopeta que afectaron su capacidad de vuelo.
El proceso de recuperación fue distinto en cada caso. Una de ellas necesitó más tiempo de rehabilitación, ya que un perdigón dañó su ala derecha y le produjo una infección que derivó en una intervención quirúrgica. La otra, pese a haber recibido seis perdigones en su cuerpo, logró una evolución más rápida.
