Las plaquetas cumplen un papel fundamental en la coagulación de la sangre. Cuando sus niveles disminuyen, la alimentación puede acompañar el cuidado general del organismo.

Las plaquetas bajas, también conocidas como trombocitopenia, pueden tener distintas causas. Algunas están relacionadas con infecciones, determinados medicamentos, enfermedades autoinmunes, problemas en la médula ósea o deficiencias nutricionales. Por eso, ante un recuento reducido, el primer paso es determinar qué está provocando la alteración.

En cuanto a la alimentación, mantener una dieta variada y suficiente puede contribuir a garantizar el aporte de nutrientes necesarios para la producción normal de células sanguíneas. Entre ellos se encuentran el hierro, el folato y la vitamina B12, cuya deficiencia puede estar asociada con una menor producción de plaquetas.

Qué alimentos incluir en la dieta para mantener los niveles de plaquetas

Las carnes magras, el pescado, los huevos y las legumbres pueden aportar proteínas, hierro y otros nutrientes. También pueden incorporarse verduras de hoja verde, como espinaca y acelga, que contienen folato, además de alimentos ricos en vitamina B12, como carnes, pescados, huevos y lácteos.

Las frutas y verduras variadas también forman parte de una alimentación saludable y permiten incorporar vitaminas, minerales y otros nutrientes. Sin embargo, ningún alimento por sí solo garantiza que aumente el número de plaquetas.

Uno de los principales cuidados señalados por especialistas es evitar el consumo de alcohol, ya que puede ralentizar la producción de plaquetas. Además, cuando existe trombocitopenia, es importante consultar antes de utilizar medicamentos o suplementos por cuenta propia. Algunos fármacos, como la aspirina y el ibuprofeno, pueden afectar la función de las plaquetas y aumentar el riesgo de sangrado.

Por eso, tampoco es recomendable recurrir a suplementos, hierbas o preparados caseros con la promesa de “subir las plaquetas” sin indicación profesional. El tratamiento depende de la causa y de la gravedad de la trombocitopenia.

En algunos casos puede ser suficiente controlar periódicamente los valores, mientras que otros requieren medicamentos, tratamiento de la enfermedad que provoca el descenso o incluso transfusiones cuando el recuento es demasiado bajo. Ante sangrados que no se detienen, aparición de numerosos moretones o puntos rojos en la piel, sangre en la orina o materia fecal, se debe buscar atención médica.

En definitiva, comer bien puede acompañar la recuperación, pero no sustituye un diagnóstico ni un tratamiento médico. La prioridad siempre debe ser conocer la causa de las plaquetas bajas y seguir las indicaciones del equipo de salud.

Por lvwch

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