Mientras la situación de comedores y merenderos sociales empeora con la crisis, la fundación cordobesa sostiene una iniciativa enfocada en mejorar la calidad nutricional de estos espacios.

La Fundación Banco de Alimentos Córdoba (FBAC) abastece hoy a 558 comedores y merenderos de Córdoba, alcanzando a 65.000 personas de las cuales un 85% son niños y adolescentes de entre 0 y 18 años.

Para ello recolectan alimentos en condiciones de ser consumidos, pero que quedan afuera del circuito comercial por distintos motivos. El 8% de los insumos que rescatan por mes (194 mil kilos en agosto) provienen del Mercado de Abasto, mientras que el resto surge de industrias alimenticias, ya sea por merma de producción o por donaciones genuinas.

De ese total rescatado, el último mes distribuyeron 150 mil kilos y en lo que va de 2025 llevan un total de 1.176.000 kilos, mientras que en 2024 alcanzaron los 2.100.000 kilos. En promedio, reparten entre 170 y 180 kilos por pedido y 300 al mes por comedor.

Si bien estos números reflejan el gran alcance de esta organización, sus aportes representan el 40% de los ingresos que reciben las organizaciones, mientras que el resto deben conseguirlo vía donaciones privadas.

Los 558 comedores que acompaña la fundación son apenas un tercio de los 1.833 existentes en la capital, según el último relevamiento de la Secretaria de Políticas Sociales y Desarrollo Humano del municipio, realizado en diciembre de 2024.

El próximo relevamiento que abarcará 2025 se encuentra en elaboración y esta vez implica un proceso de unificación de empadronamientos entre comedores bajo las órbitas provincial y municipal, quedando todos en manos de este último.

El número final sería todavía mayor que el del año anterior ya que, cotejando superposiciones, arrojaría un total mayor a 2.100 comedores sociales en toda la ciudad de Córdoba.

Pese a esto, el trabajo del Banco de Alimentos llega a 237 barrios del norte, este y oeste de la ciudad capital y a 35 localidades del interior, alcanzando un radio de 50 kilómetros a la redonda.

Demanda en alza

Pero el gran impacto comunitario del Banco de Alimentos se vio afectado en los últimos meses por la crisis económica, que llevó no solo a un disparo de la demanda y de las consultas, sino también a una disminución de las donaciones.

“Entre mayo y julio se duplicó la cantidad de organizaciones sociales que se inscribieron en nuestra lista de espera. Hoy tenemos a 86 comedores de los que no sabemos su situación, ni qué es lo que necesitan. Pero también, en la mayoría de los casos son organizaciones que no cumplen con los requisitos legales necesarios“, aclara Verónica Ortiz, trabajadora social de la fundación.

La estrategia de la fundación para suplir esta necesidad es el refuerzo de estrategias para lograr alianzas nuevas empresas privadas, sobre todo del agro. “Recolectar más granos y cereales es la forma de compensar los lácteos. Estos son los alimentos de mayor aporte nutricional, pero también los que más nos cuesta conseguir”, precisa Ortiz.

Con ese objetivo también impulsan todos los años la campaña de recolección de leche Copate, una acción fuertemente movilizada desde escuelas y colegios que en 2024 recolectó 53 mil litros de leche. En 2025 buscan llegar a los 60 mil.

Además de las donaciones y el aporte económico, la fundación recibe ayuda mediante el trabajo voluntario, pero se encuentran en una activa búsqueda de apoyo del sector privado. Por ello recuerdan a las empresas y particulares que deseen colaborar que pueden contactarlos a través de su página web o desde su Instagram.

Una alternativa para enfrentar la crisis.

En medio de este panorama, el Banco de Alimentos implementó recientemente su “Cocina Escuela Solidaria”, una iniciativa orientada a mejorar la calidad nutricional de las comidas que se preparan en los comedores y a facilitar la elaboración propia de alimentos.

Se trata de talleres de cocina destinados a los dirigentes de los merenderos y comedores que ya son beneficiarios del Banco de Alimentos. Un espacio de educación alimentaria, con mayoría de mujeres, que incluye siete talleres distintos agrupados en dos programas.

“Cocinando con sonrisas”, financiado por la empresa Coca-Cola, incluye cuatro talleres: “Panificados”, “Alfajores”, “Soja” y “Conservas”. Estos se orientan a enseñar recetas con las que las organizaciones alimentarias puedan emprender y obtener algún ingreso económico.

Por su parte. el “Taller de cocina saludable”, de Cencosud, incluye los talleres de “Frutas y Verduras”, “Legumbres y Cereales” y “Panificados”. En este caso están más orientados al empoderamiento comunitario para facilitar a los encargados de comedores la elaboración de productos faltantes o escasos, para así complementar la entrega de mercaderías del Banco.

La “Cocina Escuela” comenzó a funcionar en diciembre pasado como un espacio de fortalecimiento práctico para las organizaciones con instalaciones completamente nuevas y diseñadas para tal fin.

Su construcción se financió a través de aportes privados y el equipamiento de cocina se adquirió a través del fondo solidario de Tarjeta Activa que impulsa la Municipalidad de Córdoba. La iniciativa de la fundación fue uno de los 28 proyectos que apoyó este fondo al que aportan más de 1.300 comercios adheridos.

Las clases de cocina están a cargo del chef Julio Serna, de la Escuela de Gastronomía y Hotelería Pimienta Negra, quien enseña a preparar menús económicos que ayudan a diversificar la dieta.

“El objetivo es que ellos puedan adquirir hábitos saludables, hagan un aprovechamiento de los nutrientes y puedan replicar lo que aprendieron en sus comedores o merenderos. Nosotros les enseñamos teoría, técnicas, métodos de almacenamiento y de cocción para que puedan mantener la calidad en sus preparaciones”, explica Micaela Escudero, nutricionista del Banco de Alimentos y coordinadora de la escuela.

En esa línea, Ortiz agrega: “las preparaciones que se enseñan también contemplan las condiciones en las que ellos cocinan. La disponibilidad de agua, de gas, si llueve o no, son todas cuestiones que los referentes deben atender en el momento de la cocción y del servicio”.

Por lvwch

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