Un truco casero, económico y fácil promete dejar los vidrios impecables sin necesidad de productos químicos.

Las ventanas son uno de los sectores del hogar que más polvo, suciedad y marcas acumulan. Aunque solemos recurrir al clásico limpia vidrios, existe un truco casero, económico y efectivo que gana cada vez más popularidad: rociar agua con sal.
ingrediente actúa como un abrasivo natural suave, lo que significa que ayuda a despegar la suciedad sin rayar ni dañar las superficies. Además, afloja el polvo acumulado, facilita la eliminación de manchas y tiene un efecto desinfectante.
Otro punto a favor: también ayuda a neutralizar olores en los marcos y rieles de las ventanas, algo clave cuando los ambientes estuvieron cerrados varios días.
Los beneficios de usar agua con sal en la limpieza
No deja residuos químicos fuertes, por lo que es ideal para casas con mascotas o chicos.
Puede utilizarse tanto en vidrios como en marcos (siempre que luego se sequen bien).
Reduce la necesidad de productos comerciales y ayuda a cuidar el bolsillo.
Es fácil de preparar y aplicar.
Cómo preparar la mezcla
Mezclá un vaso de agua tibia con una cucharadita de sal.
Revolvé hasta que la sal se disuelva por completo.
Colocá la preparación en un rociador.
Aplicá una capa ligera sobre el vidrio.
Pasá un paño de microfibra húmedo para limpiar.
Secá inmediatamente con un paño seco y limpio para evitar vetas blancas.
Qué tener en cuenta antes de usar este truco
No dejes que la mezcla se seque sola sobre el vidrio o el marco.
Si los marcos son metálicos, asegúrate de secarlos muy bien para evitar corrosión.
Este método no reemplaza una limpieza profunda cuando hay grasa pesada o manchas difíciles, pero es ideal para el mantenimiento diario.
