Qué medidas recomiendan los especialistas para prevenir contagios y cuáles son los síntomas que requieren una consulta médica inmediata.

La llegada de las bajas temperaturas trae consigo un incremento de las enfermedades respiratorias, especialmente entre los bebés y los niños pequeños.
El Virus Sincicial Respiratorio (VSR) vuelve a convertirse en uno de los principales protagonistas de la temporada invernal, ya que es el principal responsable de los casos de bronquiolitis y una de las causas más frecuentes de internación pediátrica durante los primeros meses de vida.
Incremento de casos en Argentina
De acuerdo con datos oficiales, durante este año ya se notificaron miles de casos de bronquiolitis en Argentina, una enfermedad que afecta principalmente a menores de dos años y que suele aumentar de manera considerable durante el invierno.
Los especialistas advierten que el VSR es altamente contagioso y que circula con mayor intensidad en esta época, por lo que recomiendan extremar los cuidados para reducir el riesgo de contagio.
El virus se transmite a través de las secreciones respiratorias, ya sea por contacto directo con una persona infectada o mediante superficies contaminadas. Por ese motivo, las medidas de higiene siguen siendo una herramienta fundamental para disminuir la propagación.
El lavado frecuente de manos, la correcta ventilación de los ambientes y la limpieza de objetos de uso cotidiano forman parte de las recomendaciones básicas para proteger a los más pequeños.
Vacunación durante el embarazo como prevención
En la mayoría de los casos, la infección comienza con síntomas similares a los de un resfrío común, como congestión nasal, tos o secreción. Sin embargo, en algunos lactantes puede evolucionar hacia cuadros más severos, con dificultad para respirar, respiración acelerada, rechazo al alimento o decaimiento.
Ante cualquiera de estos signos, los pediatras aconsejan consultar de inmediato con un profesional de la salud.
Una de las principales estrategias de prevención incorporadas en los últimos años es la vacunación durante el embarazo.
La inmunización indicada entre las semanas 32 y 36 de gestación permite que la madre genere anticuerpos que luego son transferidos al bebé a través de la placenta, brindándole protección durante los primeros meses de vida, cuando el riesgo de desarrollar complicaciones es mayor.
Además, existen otras alternativas preventivas destinadas a determinados grupos de riesgo, como la administración de anticuerpos monoclonales de acción prolongada para algunos lactantes, siempre bajo indicación médica.
